martes, 12 de mayo de 2009

INFO ENVIADA POR LA PROFE DE SOCIALES

TARTAGAL

La situación acaecida a partir del alud del 10 de febrero en la Ciudad de Tartagal y alrededores ha sido la causa de múltiples factores, pudiendo estos resumirse como sigue:

La zona presenta una Geología particular, perteneciente a la Región de Sierras Subandinas:
· Las rocas aflorantes más antiguas corresponden al Paleozoico inferior (Ordovícico) y este es su rasgo distintivo.
· La cubierta sedimentaria es potente (de areniscas mayormente), registrándose espesores considerables que alcanzan el orden de los 20.000 metros.
· Los efectos de empuje, procedentes del oeste sobre esta cubierta más plástica, hicieron que la misma a la vez que se plegaba y fracturaba, se deslizara hacia el este a traves de superficies de despegue.
· Los pliegues son largos y asimétricos y se disponen en el sector septentrional con una orientación general norte sur; y en el sector austral con rumbo noroeste suroeste. Se presentan volcados y fallados por fracturas que siguen el rumbo mencionado y cuyos planos en general se inclinan con gran ángulo en el primer caso y hacia el este en el segundo.

La Geomorfología, de gran actividad en la zona,
· Tartagal presenta al oeste un relieve tipo serrano, seguido hacia el este por un sector de piedemonte y luego por una llanura. En el ambiente serrano se desarrollaron gran cantidad de valles intermontanos muy activos.
· El ambiente serrano en su mayor parte está cubierto por un denso tapiz vegetal que lo protege de la incisión por el escurrimiento superficial. Por otra parte, el clima húmedo tropical y la condición friable de las areniscas del Subgrupo Terciario Subandino, que cubre gran parte del área, favorecen la meteorización química y el desarrollo de un potente regolito que en faldeos de fuerte pendiente es propenso a ser removido por deslizamientos, reptación y flujos densos.
· Los deslizamientos aportan importantes volúmenes de detrito a los cauces fluviales y colmatan la capacidad de transporte de sedimento de los ríos.

Los suelos: de gran friabilidad favorecen el desmenuzamiento y en algunos sectores su origen coluvial y alivual otorga inestabilidad al terreno.

La hidrología: indicando para la zona ríos y arroyos con acontecimientos de tipo torrencial
· La fragilidad del material superficial ha permitido el tallado de profundas quebradas con pendientes abruptas y muy profundas (23% de pendiente y 280 metros de profundidad entre la naciente de la Quebrada de Zanja Honda y su tramo distal; 31% de pendiente y 320 metros de profundidad en la Quebrada de Panteón) que originan zonas de avenidas estacionales, donde el escurrimiento se concentra formando arroyos torrenciales, con abruptas crecidas estivales y escaso a nulo caudal de estiaje.
· La modificación permanente de los cauces -río arriba- genera una constante búsqueda del perfil de equilibrio, ocasionando erosión retrocedente en las cabeceras, erosión en zonas meandrosas y depósitos aguas abajo.

Los cuatro puntos anteriores son de origen “natural” y constituyen una parte importante de las causas que generaron el alud del pasado 10 de febrero de 2009.

A estas causas hay que agregarles otras, de naturaleza antrópica:
Los desmontes y la modificación de la cobertura vegetal con los siguientes fines:
Actividad hidrocarburíferas
Aprovechamiento forestal
Explotación agrícola
Explotación ganadera

La eliminación de la cubierta vegetal genera una desprotección del suelo (frágil en la zona) y un aumento en la erosión causada por el impacto de las gotas de lluvia, quienes ya no encuentran resistencia para llegar al terreno. La falta de vegetación reduce la capacidad de infiltración del agua y el consecuente aumento de la escorrentía provocando la movilización de suelos y restos vegetales hacia aguas abajo. Sinérgicamente, la falta de cobertura vegetal –que actúa como sostén del terreno- deja liberada gran cantidad de material edáfico. Consecuentemente aumenta la velocidad de la escorrentía en zonas desmotadas y una mayor cantidad de sólidos (suelos, restos vegetales, residuos, etc) se disponen en los cauces de ríos y arroyos, generando aumento en los caudales, velocidades y contenido de sólidos.
Las picadas sísmicas, los caminos hacia pozos petroleros, caminos en fincas y zonas de extracción de madera que no se diseñan y mantienen adecuadamente se convierten en una fuente segura de los movimientos en masa típicos de la zona. Las evidencias de esto son grandes, se avistan inclusive en imágenes satelitales (como en Google Hearth). En la Sierra de Tartagal, particularmente, las pérdidas de suelo y materia vegetal ocasionadas son severas; hasta el punto de derrumbarse laderas o perderse caminos completos. Todo este material suelo queda a disposición de la gravedad y la escorrentía que se encargarán de arrastrarlo pendiente abajo, hasta alcanzar algún cauce.

La falta o el mal ordenamiento territorial:
Esto hace que ciudades enteras se asienten en o cerca de cauces, al pie de laderas geológicamente activas o en llanuras de inundación de ríos. Es así que a sólo pocos metros de los barrancos (terrazas) de los Ríos Tartagal, Zanja Honda y Cuña Muerta se levantaron casas, escuelas, comercios, etc.
La falta de estudio y planificación de EN DONDE? a sentar barrios genera un riesgo potencial y latente; ya que queda librado al azar que el río arrastre todo lo que encuentra a su paso durante una crecida. (Cabe destacar que esto no sólo ocurre en esta zona, sino que ocurre también en otros puntos de la provincia, el país y el mundo).

La Geología de la zona no puede modificarse, la actividad geomorfológica no puede frenarse, los Suelos no pueden cambiarse y la hidrología no puede rediseñarse.
Pero las dos últimas causas, puramente antrópicas, son aquellas sobre las que podemos y debemos actuar, planificando y cambiando políticas y metodologías.
De estas causas antrópicas, el Ordenamiento Territorial es algo que debe surgir progresivamente ya que incluye el traslado de familias, el abandono de construcciones y estructuras e incluye fundamentalmente estudiar y planificar obras hídricas, viales, edilicias, etc. Esto es una pauta fundamental que debe considerarse en el recientemente lanzado plan del gobierno de reconstrucción de la ciudad de Tartagal. En otras palabras, el Ordenamiento Territorial debe comenzar YA.

La otra causa de origen antrópico, los desmontes, es sobre lo que podemos incidir rápidamente.
No debemos dejar de lado la realidad social de muchos que ocupan el bosque como fuente de sustento, crecimiento económico, etc. Por ello no se trata de evitar o prohibir todo, sino de planificar y fiscalizar, sobretodo fiscalizar y sancionar a quienes no cumplan las reglamentaciones.
La explotación forestal debería requerir de un estudio previo minucioso, análisis multidisciplinario y un control estricto y permanente a fin de evitar los actuales problemas ambientales (desmontes clandestinos, quema de restos vegetales, carencia de cordones forestales, eliminación de zonas de protección de riveras y cabeceras de cuenca, entre tantos otros).

La Sierra de Tartagal, en mi opinión (que es poca, pero no por ello inútil), debería preservarse por ser el pulmón de la ciudad de Tartagal y la cabecera de numerosos arroyos que desembocan en el tan problemático Río Tartagal y en los Rios Zanja Honda, Cuña Muerta y Yariguarenda, entre otros.

La actividad petrolera, foco de grandes discordias entre quienes las aman y quienes las odian, deberían tener mayor conciencia y muchos más controles por parte del Estado. Las Empresas, en algunos casos se preocupan solo por extraer hidrocarburo y no por preservar el ambiente, la salud y la vida humana.
Generalmente los caminos y picadas no son planificados ni mantenidos. Lo que en algunos lugares puede verse como banquina vegetadas, arroyo sin protección o surco en la senda, en esta zona se potencian por las causas naturales anteriormente mencionadas y se muestran como grandes deslizamientos en taludes y contra taludes, aumento de la erosión retrocedente en arroyos y ríos, modificación de cauces, contaminación, etc.

Entonces muchos (me incluyo) vemos como factores capaces de ser modificados a la actividad forestal y la hidrocarburíferas, en pos de prevenir y evitar otra catástrofe en la zona de Tartagal.

Se escucho decir que el equipo técnico de profesionales que la nación llevo al lugar de desastre concluyeron que éste tuvo puro y exclusivamente origen natural. Que el alud fue causado por las intensas precipitaciones y la inusual acumulación de agua en una hollada natural del Río Tartagal.
Esto no se discute, el alud fue natural, pero muchas de las causas que favorecieron la abrupta crecida del río y la gran cantidad de material edáfico y vegetal fueron y siguen siendo potenciado por causas antrópicas. Como antes dije: los desmontes y la actividad hidrocarburífera ambos mal planificados y operados fueron el disyuntor que favoreció al alud “Natural”.
Se perdieron vidas, por causas que en informes previos se especificaron y predijeron (Bianchi 2002, Cazon – Cabral 2006, Ríos 2008 entre otros).
A fin de evitar otros desastres como este, habrá que comenzar a actuar sobre factores que pueden modificarse, dejando de lado la utopía de que la pobreza es quien causa peor mal al ambiente.

Es esto una causa natural o su origen salta a la vista????

No hay comentarios: